miércoles, 15 de junio de 2011

Su peor enemigo

Estoy segura de que la mayoría de vosotros ha tenido alguna vez un perro como animal de compañía. Si es así, sabréis que son animales vulnerables, débiles y que en la mayoría de los casos no saben valerse por si solos. Muchos de nosotros adoramos a estos seres, pero por desgracia, hay una relativa mayoría que no piensa igual: los torturan, maltratan y abandonan sólo por el hecho de sentirse superiores, utilizando la violencia como placer.

En otros casos, los dueños no pueden hacerse cargo del perro por diferentes motivos, y su decisión es abandonarlos. Otra de las opciones es entregarlo a la perrera. Las perreras teóricamente fomentan el hecho de darles cariño a los perros y darles todo lo que necesiten para garantizar su bienestar. Digo teóricamente porque un alto porcentaje de perros es sacrificado al año por estas mismas perreras. Suelen hacerlo con los más viejos, problemáticos o los que no quiere nadie. 

Recientemente se ha establecido un plan de mayor control para las perreras, el cual consiste en hacer constantes revisiones a estos centros para garantizar que su higiene y sus condiciones sean adecuadas. Parece ser que con esta nueva normativa las condiciones de las perreras de España han mejorado un poco más. Aunque, por desgracia, la gran mayoría siguen siendo auténticos estercoleros, y un verdadero infierno para los animales que habitan en ellas. Hace poco me enteré de un caso que sucedió en una perrera de España tres años atrás.

Por lo visto en esta perrera se refleja la situación de muchas otras en España, en la cual, morían decenas de animales diariamente, ya sea por enfermedades ignoradas por el veterinario del centro (contratado por el ayuntamiento del municipio), o directamente por los sacrificios que se llevaban a cabo dos veces a la semana, y que éste mismo realizaba. La enfermedad más abundante era la parvo virosis, una enfermedad letal y dolorosa que surgía a causa de la falta de higiene y pésimas condiciones en las que se encontraban los animales. Esto sucedía porque los perros no estaban seleccionados ni por edad, ni por tamaño, ni por su condición de salud. Este hecho fomentaba la continua transmisión de enfermedades entre los animales y como consecuencia un aumento de muerte y sacrificios en este centro. Además, se comentaba que los dueños de los animales no podían ver el establecimiento, ni donde estarían sus mascotas, hecho que infunda sospechas no demasiado agradables. Todo esto no sólo significa una grave falta de moral y ética, sino también, un incumplimiento de la ley.

Por esta razón se están llevando a cabo diferentes inspecciones a todas las perreras de España, con el objetivo de acabar con esta masacre y devolverles el bienestar y el cariño que se merecen estos seres.  De todas formas, antes de dejar a vuestro perro o gato en una perrera, pensároslo dos veces e informaros de las condiciones en las que estará.

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre... No sería justo que nosotros nos convirtiéramos en su peor enemigo, ¿no creéis? 

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