miércoles, 15 de junio de 2011

Todo vuelve

Y vuelve ese dolor que me cierra el estómago y me impide respirar. Esa lluvia de lágrimas, ese llanto ahogado por mis pensamientos, por mis sentimientos, por mi sentido común. Ya no soy nada, no pienso nada, no digo nada. Llueve, y mi mirada se nubla. Y todo es negro, negro, negro. Pasan los segundos, los minutos. No hay ningún rayo de luz, no hay salida al final del túnel, no hay nada. Negro. ¿De dónde sale tanta oscuridad? No pienso, sólo escribo, y sigue lloviendo. Y pienso en todos aquellos que forman parte de mi oscuridad, en todos los que han convertido cada partícula de luz en un inmenso agujero negro… y llueve. Todos aquellos que viven ignorando los problemas que ellos mismos han ocasionado, los conflictos mantenidos en silencio, convertidos en una intensa guerra fría de la que sólo yo parezco ser consciente. Creen ser más felices viviendo en la ignorancia… ignorantes. Todo cae por su propio peso, y yo parezco estar bajo tierra, mientras ellos revolotean por encima mío, creyendo ser gigantes con la fuerza suficiente para aplastar a cualquier insignificante hormiga que se cruce en su camino. Ese es el rol. Yo soy la hormiga rodeada de gigantes. 

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